Para ti...
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Foto de Martín A. Serrano Arroyo |
I.-Favelas.
Cuando uno escucha la palabra “favela”, dos cosas
se viene a la mente: Brasil y delincuencia. Las Favelas son las zonas
habitacionales pobres que existen en los alrededores de las grandes ciudades de
Brasil, específicamente Rio de Janeiro y Sao Paulo. Es en estas dos ciudades
donde los cinturones de miseria generaron estos barrios donde el “orden y
progreso” no llegaron nunca. Existen en las favelas miles de familias que sin
un ingreso seguro han llegado para radicar de manera permanente, obteniendo un
pedazo de tierra comprada sin papeles, siendo víctimas de corrupción. Es en estas
zonas donde la delincuencia ha encontrado el lugar perfecto para sobrevivir.
Son caminos tan intrincados que es imposible para la policía verde/amarela
poder acabar con el problema. Si, es correcto: favela también es sinónimo de
mafia. Pero, también tienen su “Talón de Aquiles”.
Las favelas de Rio de Janeiro han hecho en su
historia dos pactos extraordinarios de no agresión: el primero en 1996, cuando
Michael Jackson grabó en la Favela “Doña Marta” (la más peligrosa en cuestión
de tráfico de drogas) el video “They don´t care about us” (Nosotros no le
importamos) a cargo del afamado director Spike Lee. A pesar de contar con 1,500
efectivos de seguridad, solo bastaban una serie de silbidos entre los
traficantes para permitir el paso libre del equipo de Lee y Jackson para
moverse sin problemas en la favela. El segundo fue en 1997, durante la visita
del Papa Juan Pablo II a Brasil: el gobierno tuvo que emplear el dialogo
después de un intento fallido de desintegración de bandas en la favela Morro do
Turano, con la creación de las Tropas de Élite (Existe una película del 2007
con este nombre, dirigida por José Padilha. Muy, pero muy recomendable).
Sin embargo, hay un período anual en que las
favelas se tranquilizan y se mantiene al margen de las agresiones. Es en el
período en que se lleva a cabo el Carnaval de Rio de Janeiro, en el Colosal
Sambódromo da Marquês de Sapucaí. Si algo tiene la mafia de las favelas es
visión: saben que en el Carnaval todos ganan; desde los más ricos y sus
hoteles, hasta los traficantes y sus dosis. Crear un clima de inseguridad es
sumamente dañino para esta sociedad y su economía, que logra conjuntar en el
valle de Rio, la manifestación más grande de la mundialmente conocida fiesta de
la carne. Ven en el Carnaval, la tradición que les da unidad como pueblo, y la identidad
para saber quiénes son.
II.- Mi
tierra.
Se dice el Carnaval más antiguo de México, y ha
pasado por una serie de transformaciones, que van de la mano de los cambio y la
modernidad que a cada momento nos recuerda que no hay que quedarse atrás. De la
Concha Acústica al Foro Ah-Kin- Pech (No se confundan: en maya no existía eso
de “antes de p y b, va m”, eso lo trajeron los españoles. Así que se debe decir
como es, Ah-KIN-Pech), de tres coronaciones a seis, de pasar de conciertos con
los Socios del Ritmo a Chayanne, de triciclos adornados a plataformas
arrastradas por trailers, de disfraces con sábanas a estilizados vestuarios con
espandex, del derrotero por el centro de la ciudad al sábado de bando en el
malecón, del Baile de Cursillos a la Coronaciones de los Reyes del Carnaval
Gay, de lunes de blanco y negro a lunes de foro grupero. Cambia, todo cambia… y
cambia para bien. El rezago de nuestro carnaval, según mi muy particular punto
de vista, no se encuentra en la actualización del software carnavalero: se
encuentra en los que ven en esta tradición la manera de hacer negocio. Y en eso
todos estamos inmersos. “Deberían de traer a artistas de otro nivel, más caros.
Ya nos los merecemos” dice la estudiante, “La zonas para el foro son Chile A y
B, Dulce A y B, y Manteca A y B.
Cada una tiene un precio diferente” dicen los
organizadores, “las sillas para el corso son a tanto y las del bando a tanto.
Si las quieres juntas son a tanto, y cerca del principio, a tanto” dicen las
damas voluntarias, “Si vas a la coronación, con cena, cuesta esto; solo con
charritos, es más barato” dicen los diversos comités. “Las six están a eso,
chavo, es el precio oficial” dice el de la cervecera. “El metro de Shantung
Japonés esta caro, pero si no te alcanza te lo puedo hacer de papel de china,
así es más ligero” dicen los diseñadores. “Si quieres que tu comparsa sea
inolvidable, te tiene que poner los pasos Puchunga Dominguez. Cobra caro, pero
quedarás en el corazón de la gente”, dicen los coreógrafos. “La tela de los
trajes debe ser traída de Francia, pero como no hay vuelos, vete a La Parisina
y tráete esta otra. Total, es el mismo país” dicen las costurteras. Money,
Money, Money.
III.-Mi reclamo.
El pasado martes de Carnaval, después de comer, fui
a dar la vuelta al malecón. Hubo una imagen que me lleno de emoción: al final
de casi tres semanas de pasiones desbordadas, acusaciones, fuertes
declaraciones, solicitudes de renuncias, pedimentos de cabezas; después de
escuchar a miles de gentes quejarse de lo mal que está el carnaval, que se han
perdido las tradiciones y de que va a hacer
de nosotros en el futuro sin estos festejos, vi el foro en martes de pintadera
ABARROTADO, hasta sus chanclas de lleno. Eran las cuatro de la tarde y la gente
se encontraba dentro y fuera, disfrutando del último día de asueto. Era
maravilloso ver a las familias sentadas en el malecón disfrutando de la brisa,
todos pintados. Recordé que el año pasado algún comentarista decía que la
tradicional pintadera estaba perdida. ¿Perdida? Se ve que no fue al Foro este
martes, para que ha trapasos le callaran la boca. Porque era más que evidente
que la gente quiere que esta tradición siga. Y es que ES la gente la que
realmente hace un carnaval, y la que crea mounstros organizadores de este
festejo. Porque ellos llegan hasta donde nosotros queramos. Por eso, el
Carnaval se ha convertido en una Favela de Chaquiras y Lentejuelas, en una
mafia. Por eso, ME acuso de ser una persona que ve en el
carnaval el momento del relax, pero no de participar en él. ME acuso de no ir
al foro a aplaudir a los verdaderos protagonistas del Carnaval, los Reyes, en
las gradas, donde son gratis. Si no quería
saber de los artistas, simplemente me quitaba. SOY CULPABLE de no ir al
Corso, y de que en el sábado me arrimé con unos cuates, cuando en realidad debí
de haberme disfrazado y recorrer el bando. SOY RESPONSABLE de no armar un toldo
el lunes por la noche, sabiendo que es fácil hacer un oficio y poner uno en la
calle con los amigos o familiares, o simplemente armarlo en el patio de la
casa, y disfrazarnos para divertirnos. Claro que van a cerrar el Centro
Histórico, si es PATRIMONIO, pero eso no quiere decir que jugar pintadera no lo
pueda hacer con mi familia, y aventarnos agua responsablemente. Porque si bien
es cierto que las costumbres se hacen leyes, es la gente la que hace las
tradiciones. Yo y mi “dejadez” han logrado hasta el ausentismo del Foro.
Soy creyente del Carnaval y de sus Graciosas
Majestades, creo en la Sonora Santanera, en Chucho Pinto y sus Kassino, en los
Socios del Ritmo y en Rubén Baeza, música para reinados; creo en los toldos
porque los he visto y no son una ilusión, creo en el xiat, los globos, los
popotes y los vasos de plástico como adorno, y en la sábana de la abuela para ser
un kukuxklán. Creo en el disfrute familiar de un baile de blanco y negro, y en
los lunes de mojadera, el martes de pintadera, y porque no, en los miércoles de
ceniza y la quema del pobre de Juan Carnaval. Creo en un Comité General que se
encargue de todo lo relacionado al Carnaval, con un presupuesto moderado y
muchísima imaginación. Renuncio al Mal Humor, al lujo de los artistas, y los
boletos del Foro, sin dejar de creen en el altruismo de víveres perecederos
para obtener un pase. Renuncio a la comodidad de la televisión y el ausentismo
de mi persona, a la premiación por mi participación y al reconocimiento con
alguna presea de vidrio.
IV.-Epílogo
Per Secula Seculorum, Amén.
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