27 de febrero de 2012

FAVELA DE CHAQUIRAS Y LENTEJUELAS


Para ti...

Foto de Martín A. Serrano Arroyo
I.-Favelas.
Cuando uno escucha la palabra “favela”, dos cosas se viene a la mente: Brasil y delincuencia. Las Favelas son las zonas habitacionales pobres que existen en los alrededores de las grandes ciudades de Brasil, específicamente Rio de Janeiro y Sao Paulo. Es en estas dos ciudades donde los cinturones de miseria generaron estos barrios donde el “orden y progreso” no llegaron nunca. Existen en las favelas miles de familias que sin un ingreso seguro han llegado para radicar de manera permanente, obteniendo un pedazo de tierra comprada sin papeles, siendo víctimas de corrupción. Es en estas zonas donde la delincuencia ha encontrado el lugar perfecto para sobrevivir. Son caminos tan intrincados que es imposible para la policía verde/amarela poder acabar con el problema. Si, es correcto: favela también es sinónimo de mafia. Pero, también tienen su “Talón de Aquiles”.

Las favelas de Rio de Janeiro han hecho en su historia dos pactos extraordinarios de no agresión: el primero en 1996, cuando Michael Jackson grabó en la Favela “Doña Marta” (la más peligrosa en cuestión de tráfico de drogas) el video “They don´t care about us” (Nosotros no le importamos) a cargo del afamado director Spike Lee. A pesar de contar con 1,500 efectivos de seguridad, solo bastaban una serie de silbidos entre los traficantes para permitir el paso libre del equipo de Lee y Jackson para moverse sin problemas en la favela. El segundo fue en 1997, durante la visita del Papa Juan Pablo II a Brasil: el gobierno tuvo que emplear el dialogo después de un intento fallido de desintegración de bandas en la favela Morro do Turano, con la creación de las Tropas de Élite (Existe una película del 2007 con este nombre, dirigida por José Padilha. Muy, pero muy recomendable).

Sin embargo, hay un período anual en que las favelas se tranquilizan y se mantiene al margen de las agresiones. Es en el período en que se lleva a cabo el Carnaval de Rio de Janeiro, en el Colosal Sambódromo da Marquês de Sapucaí. Si algo tiene la mafia de las favelas es visión: saben que en el Carnaval todos ganan; desde los más ricos y sus hoteles, hasta los traficantes y sus dosis. Crear un clima de inseguridad es sumamente dañino para esta sociedad y su economía, que logra conjuntar en el valle de Rio, la manifestación más grande de la mundialmente conocida fiesta de la carne. Ven en el Carnaval, la tradición que les da unidad como pueblo, y la identidad para saber quiénes son.

II.- Mi tierra.
Se dice el Carnaval más antiguo de México, y ha pasado por una serie de transformaciones, que van de la mano de los cambio y la modernidad que a cada momento nos recuerda que no hay que quedarse atrás. De la Concha Acústica al Foro Ah-Kin- Pech (No se confundan: en maya no existía eso de “antes de p y b, va m”, eso lo trajeron los españoles. Así que se debe decir como es, Ah-KIN-Pech), de tres coronaciones a seis, de pasar de conciertos con los Socios del Ritmo a Chayanne, de triciclos adornados a plataformas arrastradas por trailers, de disfraces con sábanas a estilizados vestuarios con espandex, del derrotero por el centro de la ciudad al sábado de bando en el malecón, del Baile de Cursillos a la Coronaciones de los Reyes del Carnaval Gay, de lunes de blanco y negro a lunes de foro grupero. Cambia, todo cambia… y cambia para bien. El rezago de nuestro carnaval, según mi muy particular punto de vista, no se encuentra en la actualización del software carnavalero: se encuentra en los que ven en esta tradición la manera de hacer negocio. Y en eso todos estamos inmersos. “Deberían de traer a artistas de otro nivel, más caros. Ya nos los merecemos” dice la estudiante, “La zonas para el foro son Chile A y B, Dulce A y B, y Manteca A y B. 

Cada una tiene un precio diferente” dicen los organizadores, “las sillas para el corso son a tanto y las del bando a tanto. Si las quieres juntas son a tanto, y cerca del principio, a tanto” dicen las damas voluntarias, “Si vas a la coronación, con cena, cuesta esto; solo con charritos, es más barato” dicen los diversos comités. “Las six están a eso, chavo, es el precio oficial” dice el de la cervecera. “El metro de Shantung Japonés esta caro, pero si no te alcanza te lo puedo hacer de papel de china, así es más ligero” dicen los diseñadores. “Si quieres que tu comparsa sea inolvidable, te tiene que poner los pasos Puchunga Dominguez. Cobra caro, pero quedarás en el corazón de la gente”, dicen los coreógrafos. “La tela de los trajes debe ser traída de Francia, pero como no hay vuelos, vete a La Parisina y tráete esta otra. Total, es el mismo país” dicen las costurteras. Money, Money, Money.

III.-Mi reclamo.        
El pasado martes de Carnaval, después de comer, fui a dar la vuelta al malecón. Hubo una imagen que me lleno de emoción: al final de casi tres semanas de pasiones desbordadas, acusaciones, fuertes declaraciones, solicitudes de renuncias, pedimentos de cabezas; después de escuchar a miles de gentes quejarse de lo mal que está el carnaval, que se han perdido las tradiciones y de que va a  hacer de nosotros en el futuro sin estos festejos, vi el foro en martes de pintadera ABARROTADO, hasta sus chanclas de lleno. Eran las cuatro de la tarde y la gente se encontraba dentro y fuera, disfrutando del último día de asueto. Era maravilloso ver a las familias sentadas en el malecón disfrutando de la brisa, todos pintados. Recordé que el año pasado algún comentarista decía que la tradicional pintadera estaba perdida. ¿Perdida? Se ve que no fue al Foro este martes, para que ha trapasos le callaran la boca. Porque era más que evidente que la gente quiere que esta tradición siga. Y es que ES la gente la que realmente hace un carnaval, y la que crea mounstros organizadores de este festejo. Porque ellos llegan hasta donde nosotros queramos. Por eso, el 

Carnaval se ha convertido en una Favela de Chaquiras y Lentejuelas, en una mafia. Por eso, ME acuso de ser una persona que ve en el carnaval el momento del relax, pero no de participar en él. ME acuso de no ir al foro a aplaudir a los verdaderos protagonistas del Carnaval, los Reyes, en las gradas, donde son gratis. Si no quería  saber de los artistas, simplemente me quitaba. SOY CULPABLE de no ir al Corso, y de que en el sábado me arrimé con unos cuates, cuando en realidad debí de haberme disfrazado y recorrer el bando. SOY RESPONSABLE de no armar un toldo el lunes por la noche, sabiendo que es fácil hacer un oficio y poner uno en la calle con los amigos o familiares, o simplemente armarlo en el patio de la casa, y disfrazarnos para divertirnos. Claro que van a cerrar el Centro Histórico, si es PATRIMONIO, pero eso no quiere decir que jugar pintadera no lo pueda hacer con mi familia, y aventarnos agua responsablemente. Porque si bien es cierto que las costumbres se hacen leyes, es la gente la que hace las tradiciones. Yo y mi “dejadez” han logrado hasta el ausentismo del Foro.

Soy creyente del Carnaval y de sus Graciosas Majestades, creo en la Sonora Santanera, en Chucho Pinto y sus Kassino, en los Socios del Ritmo y en Rubén Baeza, música para reinados; creo en los toldos porque los he visto y no son una ilusión, creo en el xiat, los globos, los popotes y los vasos de plástico como adorno, y en la sábana de la abuela para ser un kukuxklán. Creo en el disfrute familiar de un baile de blanco y negro, y en los lunes de mojadera, el martes de pintadera, y porque no, en los miércoles de ceniza y la quema del pobre de Juan Carnaval. Creo en un Comité General que se encargue de todo lo relacionado al Carnaval, con un presupuesto moderado y muchísima imaginación. Renuncio al Mal Humor, al lujo de los artistas, y los boletos del Foro, sin dejar de creen en el altruismo de víveres perecederos para obtener un pase. Renuncio a la comodidad de la televisión y el ausentismo de mi persona, a la premiación por mi participación y al reconocimiento con alguna presea de vidrio.

IV.-Epílogo
Per Secula Seculorum, Amén.

Héctor.